
En los primeros años de razonamiento débil no entiendes nada, luego pasa media década y por fin entiendes, de manera intermitente, que la vida es bastante difícil cuando se trata de las relaciones personales. No quiero decir “la vida mata” pero simplemente o, mejor dicho, últimamente la vida se me ha complicado bastante a nivel personal. No es momento de gritar “No las damas, amor, no gentilezas de caballeros cantos enamorados” y luego vomitar esa verborrea que, dicho sea de paso, me sale tan bien a la hora de cantar sobre el desamor. Simplemente quiero reflexionar sobre lo que pienso, he hecho y siento ¿estoy mal? Creo que desde que conozco la palabra libertad y verdad he tratado de “sacarle el jugo” aunque confieso que, a veces, no de la forma en que se debe, eso es otro tema.
Ahora entiendo, por ejemplo, por qué la gente me dice señora en la calle ¡he envejecido demasiado rápido! Y no lo siento a nivel físico pues mantengo el mismo vigor o, tal vez más, que hace unos años atrás. Entonces me pongo a pensar ¿he madurado yo o se ha mantenido el resto sin evolución? Me acaban de decir algo muy certero hace un rato y es que no soy humilde. En verdad soy soberbia, ególatra, irrespetuosa y caprichosa cuando me dan motivos para tomarme esas libertades (entonces pienso la libertad en este minuto me conviene o por último su significante). Pero claro esos no son índices de madures sino todo lo contrario, entonces ¿en dónde estoy marcando la diferencia? Me cuesta reflexionar y mientras el humo del cigarrillo me da posibles variantes de esta situación digo ¡caspitas! Claro, cómo no lo pensé es la Literatura la que me ha hecho madurar tanto. Sin embargo, no es ese crecer ejemplar que algunos experimentan. Yo he madurado para bien y para mal es como si hubiesen pasado 10 años más de los que tengo y actuara de una forma poco convencional. Al menos esa es mi sensación a la hora de oír lo que se dice de mí, las miradas, las intenciones, etc.
Tengo, además de ser muy soberbia, el problema de decir todo y lamentar las consecuencias. Creo ser de esas personas de las que se habla mucho y no se sabe nada, de esas personas que molestan, que incomodan. Muchas veces, ya olvidé el número, me encuentro haciendo y hablando cosas que nunca hice o, al menos, no con esa intención. Entonces me interrogo ¿tendré un doble? ¿He creado a este personaje cuasi satánico con misión de destruir (me)? Son esas interrogantes sin solución y desde ya me disculpo por lo que he hecho, asumo todas las consecuencias sea yo o mi doble, da igual.
Quiero seguir pensando en conflictos, en disculpas, en comentarios, en calumnias y en golpes pero algo me detiene ¿por qué debo pedir perdón a quienes han hablado tan mal de mí? ¿Por qué yo? No tengo el afán de ser víctima de nada, es más lo digo casi gritando: me encanta ser villana, lo encuentro genial y hasta glamoroso.
Con el tiempo entiendes que debes aprehender de manera desesperada una especie de máxima que te condena a vivir en paz. He puesto todo de mi parte para poder vivir en paz pero a veces me faltan las fuerzas y tiendo a unirme a ese grupo de amigos que lo dejaron todo y se fueron a vivir como ermitaños, a veces tus fuerzas se detienen y prefieres vivir en silencio, escribir de noche y tratar de ser hipócrita por un buen rato. Por suerte esos son mis momentos de debilidad y el verdadero sujeto que hay en mí vive una lucha interna inquebrantable. Quiéranlo o no pienso-creo y actúo bajo la idea de que la verdad es lo único que me puede liberar y el contenido es lo que persigo sin fatiga.
Por ahora no a los caballeros ni cantos enamorados, sólo al saber y al hambre que me devora con ansia.


1 Diarrea(s) Mental(es):
A ver, he leído y tus palabras dejan varios mensajes a la vez. Siento que pretendes decir el alma en una página: una muestra visceral de sensaciones.
Aunque las materias son variadas me merecen algunos comentarios:
- Ya nadie cree en los cantos románticos de los hombres ni en el sonrojo de las mujeres si las piropean.
- Para las personas independendientes el amor suele ser algo postergable, pero no descartable.
- También he leído bastante, aunque no soy perito en nada. Sólo se que tengo la experiencia necesaria para decir que la vida no se encuentra en los libros y que las vivencias que ellos te muestras jamás se equiparan a la que pueda sentir uno mismo.
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