jueves 16 de julio de 2009

Dura siete meses



¿Café?
Sí.
No agradezco, me da vergüenza agradecer y mirar a las personas. Las calles y las masas me recuerdan su rostro, sus manías, su desorden. No pienso mucho, pensar me atrofia más la mente. Cuando estaba más joven decidí ser una mujer virtuosa, una hija buena y generosa; una amante apasionada; una buena amiga; una estudiante valorada. Con el tiempo lo fui, pero todo era fugaz, escurridizo. Acá está esa mujer, tomándose un café, sola. A medida que, según yo, me hacía más virtuosa me sentía más infeliz. Inventaba teorías para saciar mi hambre, me convertí en agua porque, según Cortázar, así dejaría de tener sed.
¿Está bien? ¿Necesita más café?
Sí.
No agradezco, la gente me parece más completa que yo. Nunca gocé de una relación funcional, más bien fui siempre frustrada y fracasada en las relaciones con las personas. He jugado siempre a ser dueña de complejos engranajes, de preciosas muñecas. A menudo, cuando frecuento estos lugares, miro con extrema curiosidad los edificios. Me parecen pequeñas casitas de muñecas, en su interior pequeñas sombras se pasean errando por un lugar reducido. Todas esas personas, todas esas personas tan infelices como yo.
Vamos a cerrar en una hora más.
Bueno.
Mientras tú vagas por la calle quizá o por una parcela de tiempo en una habitación inexistente yo estoy con mi vida. Mi vida, mis pantalones doblados, mi cama hecha, los libros ordenados, el piso limpio. Teorizamos sobre la vida, esto es la vida: un fragmento de la eternidad. En cinco minutos me diste la eternidad.
Disculpe, estamos cerrando.
Camino a casa ¿qué casa? Jamás me he sentido en casa, sentirme en casa sería despertar una mañana de domingo, me encantan los domingos. Me gusta el domingo porque en ese día podía ver a mi papá, porque en ese día daban cachureos y porque en ese día Fernando me amaba y comíamos todos. Porque un día domingo de enamoré de un hombre y los días domingos sale el viejo del saco. Abro una puerta que cruje, todo sigue igual: igual que ayer y mañana y en diez años más seguirá de la misma forma más una pelusa descarriada. La misma orquídea que enamoraba a mi madre, un par de libros que leo sin terminar. Más allá el té que bebo de vez en cuando y la cama hecha, sin ni una arruga, como me obligó mi abuela Rosa. Rosa, un nombre de flor, en ella no había nada hermoso. Con los años era más patética, más venenosa. Creo que odio a mi padre por culpa de una rosa. Un día domingo amaneceré desnuda en una cama deshecha con un hombre que no me deja de arrancar una costilla. Me levantaré de un letargo que ha durado mucho tiempo, siempre igual. Le tomaré de la mano e iremos a la tina. El agua clavará mi pie izquierdo y me dirá que el fin se acerca. Lentamente sentiré como mis zapatos se desprenden de mis pies, mis ropas escapan de mi piel y mi pelo por fin es hermoso. Mi rostro violáceo es el más bello que un hombre pudiera imaginar y las venas cada segundo luchan por salir y hacer patente mi estado. Me convierto en una sombra en el fondo de un lugar sin gravedad. Soy el cuerpo muerto más bello que se suspende en el fondo de algún lugar. Nunca llamé lugar a este espacio, sería conveniente llamarlo mundo. En este mundo habito como una hermosa flor que ya no respira ni siente. Vago helada, mis cabellos ondulan en una esfera acuática. El hombre está perdido, probablemente fue a buscar su vida, como todos, no me amó lo suficiente.

lunes 6 de julio de 2009

Ay ayayayaiiiiii
No. No soy Huidobro
No quiero quitarle la razón al lenguaje
Quiero vestir las palabras de dolores
Quiero que parezcan abanicos invertebrados.
Tenía mentiras por verdades:
Pensaba que sonreías
Cuando se trataba de la mueca
Que se quejaba de la incomodidad de tu careta.
Tirito, no sé por qué
Frío no es
Mis palmas ajenas
Buscan tapar un vacío infinito.
No, no tendré hijos
-acabo de matarlos, están flotando en la tina dominical-
No me casaré
-la esclavitud ya no es legal-
No tendré amistades
-la última perrera de la calle libertad fue cerrada y está en planes de demolición-
La mujer que nace sola
Está condenada a morir por culpa de un gato
En la cama de un hospital estatal
¡Qué Dios nos ampare!
¡Qué San Expedito nos brinde una buena isapre!
El resto es culpa de mis demonios.

sábado 4 de julio de 2009

La caverna de las ideas



La caverna de las ideas es una novela publicada en el año 2000 por el escritor cubano José Carlos Somoza. Este escritor pertenece a una de las generaciones más jóvenes de escritores que se denominan novísimos o más bien generación de 1987.

A continuación se hará una revisión de algunos de los aspectos más importantes de la novela La caverna de las ideas. La novela trata de un texto del mismo nombre que escribe Filotexto de Quersoneso. Este es el autor ficticio de la novela que a su vez trata de dos situaciones, puede decir que se separan en dos planos (María José Schamum): el plano superior que corresponde a la historia principal y el plano inferior que son las notas del traductor de la obra. La historia principal trata sobre una serie de asesinatos que se registran en Grecia por causa de una “secta” religiosa que desata las pasiones de un grupo de iniciados incitándolos a que se sacrifiquen cuando sea el momento. Tras esto los dos personajes principales Heracles Pontor y Diágoras de Medonte intentarán solucionar el enigma que plantea la historia. ¿Qué hace que se registren muertes tan horrendas de efebos virtuosos?
El segundo plano de la historia se puede reconocer fácilmente en el texto pues corresponde a las notas a pie de página que están escritas por un traductor. Este traductor es un especialista en lenguas clásicas que es el segundo especialista que se dedica al texto, el primer traductor es Montalo quien ha muerto de una misteriosa forma que hace aún más enigmático el texto.
Los asuntos que presenta la novela son en primer lugar una alusión al mito de la caverna del filósofo griego Platón pero es más bien una contra lectura de este texto pues, como se sabe, las ideas para Platón están fuera de la caverna no dentro de ella. De esta manera se puede señalar como primer asunto el mito de la caverna. Otro asunto que se puede señalar es la ciudad griega Atenas después de la guerra del Peloponeso pues hacen alusiones en el texto a esto. Un tercer asunto al que se menciona en el texto corresponde a los trabajos de Hércules. Es Helena, pareja y colega del traductor, quien se percata de que las figuras eidéticas corresponden a este texto como vemos a continuación:

“--Pero hay más—intervino Helena--: Derrotar a la Hidra de Lerna fue el segundo
de los trabajos que realizó Hércules, el héroe de gran parte de las leyendas
griegas…
--La caverna de las ideas tiene doce capítulos, y, según la
tradición, doce fueron en total los trabajos de Hércules, cuyo nombre en griego
es Heracles” (2000: 53).
Otro asunto que se puede señalar es el que vive el traductor que corresponde a Barcelona en el año 2000 un tiempo contemporáneo que imagina Filotexto de Quersoneso.
Por otra parte cabe señalar la matriz de sentido que adquiere el texto, esto tiene que ver con lo que postulan los novísimos como generación. Los novísimos pensaban que la superficie de la realidad es el lenguaje. El lenguaje penetra ciertas aberturas de la realidad, pues ésta se ve fragmentada por pequeños intersticios que la conforman. Esto surge como una contratextualización de la posmodernidad y lo que plantean sus pensadores, como por ejemplo Jean Baudrillard, que la profundidad de la existencia es la superficie de la misma. Este tipo de nociones posmodernas son las que los novísimos tratan de invertir. En el caso de la novela esto se puede ver ya que por medio del lenguaje el autor hace pensar que los traductores no son entes ficticios sino que personas (lectores reales) que al igual que el lector estudian la obra. De esta manera se cuestiona la realidad en la obra por medio del lenguaje que, según platón, no podía llegar a la idea (como sí lo hace la filosofía). El lenguaje traspasa el límite de lo ficcional por medio de la historia de los traductores que el lector “supone” son reales. Este elemento ficcional es una de las variaciones fictivas de la generación del 87.

El lector es cazador y casado al mismo tiempo, se presenta esta idea de que la existencia traspasa la esfera ficcional hacia el lector real para finalmente terminar fictivizándolo. La obra atrapa al lector: por una parte al lector real y por otra parte al lector liminar que podría ser, en este caso, el traductor, una especie de lector modelo atrapado en el texto. La ficción se desrealiza pero luego se da cuenta de que ha sido un juego inventado por el escritor: ¿Somoza o Quersoneso?
Otro de los recursos que sostienen la matriz de sentido en la novela es la utilización de la técnica de fragmentación, el fractal. Este tipo de técnica muestra que la realidad es mucho más compleja que lo que plantean los posmodernistas, es decir, no es una mera superficie que no supone nada sino más bien una superficie que esconde aberturas insignificantes pero si un “lector” las encuentra y mira tras ellas puede encontrar una realidad compleja y a veces inexplicable. De esta manera los novísimos plantean la intersticialidad como una modalidad estética o fictiva de la generación.
La caverna de las ideas es una novela que necesita explicarse constantemente, es por esto que a continuación se señalará la disposición textual de la obra. En primer lugar cabe señalar que la novela está encabezada por un prólogo que corresponde a la carta VII de Platón. Dicho recurso está decorado por una línea vertical y otra horizontal que como ha sido señalado por el profesor Francisco Aguilera y esto corresponde a un recurso gráfico de los textos mistéricos.
Por otra parte se debe decir que el texto está compuesto de dos planos, como se señaló anteriormente, el primer plano es la historia principal, es decir, la que tiene por protagonistas a Heracles Póntor y a Diágoras de Medonte. Mientras que la segunda historia es la que tiene por protagonista al Traductor y a Montalo ambos especialistas en lenguas clásicas. María José Schamum señala sobre estos dos planos que:

“La división de los planos, en la configuración textual, es de carácter temporal
y espacial planteando, así un alejamiento entre ambos. Este alejamiento se ve
sopesado desde otro ángulo, por la simultaneidad que se pretende lograr en la
lectura, a través del constante intercalado de las historias. A medida que la
historia avanza, la división ente los planos se hace menos clara hasta llegar al
capítulo VIII, en el cual personajes de las distintas tramas se encuentran en un
mismo plano. Es en este punto, donde las dos intrigas se sitúan definitivamente
en el área de la ficción”.
También cabe señalar otra historia de la cual el lector se entera en el prólogo de la novela: la apuesta entre Platón y Filotexto de Quersoneso que da origen a la historia. Sin duda es un detalle que el lector no puede dejar pasar porque es lo que genera o lo hace que todos los planos de la narración se conviertan en uno solo: el de la ficción.
Por otra parte cabe señalar que la narración está enmarcada, es decir, existen dos narradores, en donde uno explica al primero. En el caso de La caverna de las ideas el primer narrador es el Traductor mientras que el segundo es el la voz propia del texto compuesto por Filotexto de Quersoneso, es decir, una voz ficcional que inventa el autor.
Ambos narradores se necesitan para resolver el enigma de la historia. Por una parte el Traductor necesita traducir el texto para llegar a la verdad eidética de la obra y por otra parte el texto necesita ser traducido para que el Traductor se dé cuenta que es un personaje ficticio.
Hay que añadir que La caverna de las ideas presenta un enigma que se repite en la novela a través de los personajes, de las acciones de éstos y de lo que finalmente consigue el texto. Hay que señalar que el autor da pistas de este enigma por medio de los personajes. Ya en los primeros capítulos se asiste a la discusión en donde quedan delimitados los roles de Diágoras de Medonte y Heracles Póntor. Ambos personajes se presentan como un coque de ideas, por una parte Heracles es un descifrador de enigmas y Diágoras un filósofo de la academia de Platón. En la siguiente cita se ejemplifica claramente esta diferencia, el choque de perspectivas en ambos personajes:

“--Realmente, no lo sé. He oído decir que resuelves misterios. Vengo a ofrecerte
uno.
--Enséñame el misterio. Yo sólo resuelvo los enigmas que puedo
contemplar. ¿Es un texto? ¿Un objeto?...
--No, no es nada de eso—Dijo con
lentitud--. El misterio que vengo a ofrecerte es algo que fue, pero que ya no
es. Un recuerdo. O la idea de un recuerdo” (2000: 36).
Diágoras es un personaje que cree en la razón pero que tiene fe en que hay algo superior a la razón y es la Idea, por lo tanto el personaje busca la verdad por medio de la belleza y lo que no es tangible “Ya te expliqué que nosotros también somos partidarios de la razón [le explica a Heracles], pero creemos que hay algo superior a ella, y es la Idea en sí, que es la luz ante la cual todos, los seres y las cosas que poblamos el mundo, no somos sino vagas sombras” (2000: 76).
Por otra parte Heracles es un descifrador de enigmas que sólo resuelve misterios mediante objetos o personas, él busca la verdad de manera empírica, es decir, por medio de la experiencia física en sintonía con el discurso aristotélico. “—Sea, pero tus Ideas en sí no me resultan útiles, Diágoras. Yo me muevo en el campo de lo que puedo comprobar con mis propios ojos y razonar con mi propia lógica” (2000: 76).
Ambos personajes, de alguna manera, resumen muy bien la postura de Platón frente a la realidad y cómo esta se puede explicar. En la novela Platón señala que la realidad se puede explicar por medio de cinco elementos. El primer elemento es el nombre, en donde nada viene a la existencia sin un nombre; en segundo lugar la definición de lo nombrado pues un objeto debe ser definible; el tercer elemento es la imagen del nombre, Platón ejemplifica cada paso en la discusión que tiene con Filotexto de Quersoneso; El cuarto elemento es el intelecto, es decir, discutir sobre un tema y finalmente el quinto elemento es la Idea. Como se puede ver ambos personajes conforman la postura que tiene platón de alguna forma para explicar la realidad.
Sin embargo cabe señalar que aparece un personaje que es la antítesis de ambos y es Crántor un amigo de Heracles. Sobre este personaje se puede decir que su filosofía parece ser más bien epicureista pues confiesa en la novela que tiene por filosofía vivir y nada más que eso. En la siguiente cita el personaje expresa muy bien la concepción que tiene de la realidad y más bien de la verdad:

“--¡Márchate de Atenas, y tú también dejarás de serlo! [ateniense] ¡Sólo se
puede ser ateniense dentro de las murallas de esta absurda ciudad!... Lo primero
que descubres cuando sales de aquí es que no hay una sola verdad: todos los
hombres poseen la suya propia. Y más allá, abres los ojos… Y sólo distingues la
negrura del caos” (2000: 124).

De la cita anterior se puede desprender que la idea de verdad que tiene Crántor es diferente a la que resumen ambos personajes y que se señala como una idea netamente platónica. Cabe señalar también la apuesta que tienen Heracles y Crántor porque parece significativa en torno al enigma que plantea el texto. La apuesta parte de una afirmación que sostiene Crántor “Las verdades no pueden ser razonadas” (2000: 154) a lo que Heracles responde “No, Crántor, porque sería fácil razonar que lo hiciste para demostrarme que hay cosas que no pueden ser razonadas” (2000: 154). Después de estas afirmaciones Crántor se quemó la mano y le pregunta a Heracles “¿No será que, pese a todas las explicaciones lógicas que tu mente te ofrece sobre el motivo de que yo haga esto, lo cierto es, la realidad es, Heracles Póntor, que me estoy quemando?” (2000: 154).
De esta manera Crántor es más bien un personaje que se opone a la forma en que razonan los personajes, él además muestra rasgos epicureistas que tienen que ver con una percepción más sensual, referente a los sentidos, que a la de la lógica. Crántor habla a menudo de una verdad, que trata de explicar por medio de un traductor o algo que se convierte en clave para explicar la realidad pero que no habita en la razón. Más adelante el lector se entera que Crántor es parte de la secta que ha matado a todos los efebos que eran discípulos de Diágoras lo cual supone que este personaje ha llegado a la máxima expresión de su pensamiento pues como se sabe la religión que practican consiste en dejarse llevar por el instinto, que al igual como la mano que se quema, deja la razón de lado y se entrega a los brazos del dios Dionisos. Otros personajes en los que no nos detendremos tanto son Menecmo un escultor que es acusado de matar a los efebos de la academia. Este personaje se entrega a la justicia ateniense aunque luego el lector se percata que también es miembro de la secta que lidera Crántor y lo hace porque su filosofía religiosa así lo plantea. Etis es la madre de Trámaco y se presenta como un personaje oscuro, que se puede señalar metafóricamente como un personaje que habita en la caverna, y es también parte de la secta que lidera Crántor.
Merece la pena detenerse en cuatro personajes fundamentales de la novela: Filotexto de Quersoneso, Platón, el Traductor y Montalo. Los dos primeros personajes son quienes le dan sentido al texto y al enigma que plantea la novela. Filotexto de Quersoneso se presenta como un escritor de Grecia se describe como “—Filotexto es escritor –Continuo Eudoxo-, y conoce tus Diálogos y los admira. Además parece investido por Apolo del poder de oracular de Delfos… Tiene visiones… Asegura que ha visto el mundo del futuro” (2000: 236). Filotexto es presentado en el banquete como un personaje digno de ser mofado por los filósofos de la academia. Filotexto le señala a Platón que él no ve el futuro sino que lo imagina, es decir es capaz de pensar y hacer literatura, el escritor señala que :
“lo escribo [el futuro] para mí equivale a inventarlo. Concibo, por puro placer
mundos distintos de éste y voces que hablan desde otras épocas, pasadas o
futuras” (2000: 237). Parece muy aclarador el diálogo que sostiene Filotexto con
Platón ya que éste sostiene una idea muy parecida la de Crántor cuando señala
que “Por mucho que nos duela reconocerlo, el ser humano no se deja guiar por
Ideas invisibles y perfectas, ni siquiera por razonamientos lógicos, sino por
impulsos, por deseos irracionales…” (2000: 238).
En este diálogo el personaje expresa su afinidad con la idea de realidad que tiene Crántor pues éste además lo defiende en la discusión. En esta discusión, gracias a las divagaciones de Crántor, se presenta un tema bastante importante que desencadenará la composición de la caverna de las ideas. Filotexto cree que la realidad se puede inventar y contener en un texto en cambio Platón rechaza la idea señalando que “—Desde hace bastante tiempo, los miembros de esta academia sabemos que el conocimiento de cualquier objeto contiene cinco niveles o elementos: el nombre del objeto, la definición, la imagen, la discusión intelectual y el objeto en sí que es la verdadera meta del conocimiento [la idea]” (2000: 246”. Según Platón la escritura sólo llega a los dos primeros pasos y no alcanza los niveles supremos es por esto que no puede explicar la existencia. Sobre esta base de discusión ambos personajes Platón y Filotexto hacen una apuesta que resolverá el enigma que plantea la novela.
Cabe señalar que los personajes que operan en el plano inferior del texto, las notas a pie de página, también están en un dilema similar tanto el Traductor como Montalo están buscando el mensaje eidético de la Caverna de las ideas aunque sin darse cuenta son la prueba que presenta Filotexto para respaldar su teoría de la realidad.
Algunos de los motivos que se pueden encontrar en la Caverna de las ideas son el descenso a los infiernos ya que según las notas del Traductor hay un descenso a la caverna en donde se practican los asesinatos y además esto simbólicamente ejemplifica el viaje que realiza Hércules al infierno. Otro motivo que se puede ver en la obra es el del carpe diem ya que lo que dice Crántor es que viene vivir la vida con una intención más bien sensual y epicureista entregada los placeres.
Finalmente los mundos posibles que sugiere el texto son de carácter doxástico, es decir, el mundo de la probabilidad o de la opinión. Por otra parte se presenta un mundo axiológico o sea un mundo en donde existe una tensa relación entre lo que plantea Platón y lo que plantea Filotexto. Finalmente este mundo constituye un mundo alterológico en donde se habla de otros sujetos y su devenir. En relación a lo que plantea Albaladejo Mayordomo se puede señalar que el tipo de mundo que presenta la obra es del tipo tres, es decir, un mundo ficcional inverosímil ya que al principio el lector puede imaginar que es un tipo ficcional verosímil pero al finalizar el texto leyendo el epílogo se entiende que algo así no podría pasar en la realidad ya que tendríamos que preguntarnos si realmente existe la realidad o todo lo que sucede en este minuto está siendo escrito por un autor real y si dicho autor real está siendo descrito por otro autos, etc. Esta técnica del fractal en la literatura posmodernista es el sello estético de la generación de los novísimos.
Particularmente se pueden señalar parcelas de mundo en esta obra. En primer lugar está el mundo del Traductor que es el mundo contemporáneo más actual en la obra. Así también está el mundo del otro traductor, Montalo, que corresponde al anonimato en el que vive después de su fingida muerte. Ambos personajes comparten un submundo que sería el encierro en el viven para descifrar el enigma eidético de la obra. El mundo del Traductor también estaba compuesto por su pareja y colega Helena que lo ayudaba y escuchaba en la aventura del texto.
Cabe señalar el mundo en el que viven Heracles Póntor y Diágoras de Medonte. Ambos están insertos en la búsqueda de la verdad del asesinato de los jóvenes efebos. Por otra parte Diágoras pertenece al mundo de la academia de Platón junto con los efebos muertos y los filósofos que consideran algunas características básicas para ser virtuosos y se esfuerzan por ser hombres de inteligencia, vitalidad física y honor.
El mundo que compone Crántor es ambivalente, por una parte están sus viajes que lo hacen buscar la verdad de la vida que es vivir, por medio de las sensaciones que le otorga el mundo. Sin embargo también está el mundo de su religión y cómo esta se realiza en los rituales a los que asisten los iniciados. Cabe señalar algunos submundos en la novela como por ejemplo el mundo de Etis, la madre de Trámaco, que vive en las sombras de su casa con su hija y esclavos. El mundo de la hetaira Yasintra y el taller de Menecmo que constituyen otras parcelas de mundos en la novela.
Como se puede ver la Caverna de las ideas es un texto complejo y bastante vasto que se presenta con una serie de técnicas que no hacen nada fácil su lectura y comprensión. El lector se ve forzado a ser un lector modelo, de manera que debe esmerarse en ser lo más competente posible para lograr comprender el texto en cuestión.


Bibliografía
Schamum, María José. “La historia única en La caverna de las ideas de José Carlos Somoza”. Al margen.net. Acceso el día miércoles 1 de julio de 2009. .
Somoza, José Carlos. La caverna de las ideas. Madrid: Editorial Alfaguara, 2000.

viernes 3 de julio de 2009

Sucede que con el tiempo vamos despertando de un largo letargo. Las mujeres tenemos esa extraña magia que nos convierte en hermosas bellas durmientes. Da igual el lecho en que duermas, siempre despiertas y te encuentras sola. Es por eso que la soledad nos golpea la puerta, nos enciende la luz y nos invita a salir: emborracharnos, follar, vomitar y defecar palabras sin sentido por la boca.
La mujer que teje incansablemente es Penélope, conviene llamarla así, ella ha sido vencida por el yugo patriarcal de un hombre que ha absorbido su vida de ex prostituta. Ha educado a sus pequeñas muñequitas de la peor manera. Mientras las vestía y trenzaba sus hermosos cabellos de angelitos les rezaba silenciosamente que buscaran a un hombre que las mantuviera, que la vida que ellas deseaban estaba junto a un Adán con billetera y que nunca encontrarían el amor con un campesino sin bienes. Ahora veo a esas hermosas muchachitas con hombres con una billetera suculenta y modales de campesino y me pregunto ¿en qué pensaba la joven Penélope?
Ciertamente esas mujeres son infelices, han perdido su belleza y las reemplazaron por kilos que las molestan cada noche a la hora de acariciarse y sentir que no son capaces de excitarse con los restos de una belleza contenida en la miseria. Sus hijas tienen algo de la gran madre que es Penélope pero también nacieron bajo el alero de la libertad.
Ahí está la joven fugitiva que no puede cerrar la boca sin antes pensar en que quiere que toda la masa inútil sepa lo hace está haciendo. Sus pensamientos dejan tanto que desear como el comportamiento de una jovencita frustrada. No puedo dejar pasar su mirada perdida en un horizonte que a veces se anuda con el de los demás, ese que nunca va a poder poseer porque simplemente vive de la aceptación ajena. Ella es una mezcla de muchas mujeres, debo admitir que siempre pensé que podría tomar el lugar de Elisa ¿por qué siempre termino alejando a las mujeres que amo de mi lado? Debe ser porque simplemente estas mujeres no existen. Soy esa clase de persona que no puede mantener relaciones de subordinación con otros. Es por eso que estoy aquí comentándote esta clase de tonterías. Ya verás cuando llegue ella te parecerá verdaderamente insoportable con sus maneras barrocas y extravagantes, sus gestos severos que lo único que te dirán son ¿acaso no sabes de esto? Y ¿de esto otro? Entonces querrás arrojarle el café caliente en su horrible careta de perro chiguagua para luego ver como frunce los labios y te vomita una serie de palabras que no entenderás, estoy segura. Luego verás que es una mujer adorable, que es capaz de caer bien sin el menor esfuerzo. Es un payaso cuando quiere serlo, ella pasará a la historia por su forma de ser por cómo entretiene a las personas. El problema es que nadie sabe que cuando ella está sola no hay nadie que la haga reír y esa mujer que se multiplica como un caleidoscopio se rompe en las sombras de una habitación.

domingo 28 de junio de 2009

Crave, Sarah Kane



Quiero ser la cautiva, no establecer relaciones de dependencia. Qué incoherente es la naturaleza humana, considero que bajo el sesgo de la lógica no se pueden regir relaciones que carecen de ella. Soy el siervo que se da al hombre, no como un esclavo, sino para mostrase como un obsequio. He despertado pensando en él, hace noches que lo hago, he llorado pensando en él. No me parece justo su devenir aunque tampoco quisiera cambiarlo. Pienso que cuando realmente quieres o amas a alguien sientes miedo, no me vengan con esas relaciones de cine en donde son felices por siempre como estructura del relato. Sientes miedo porque no quieres perder ni un suspiro de esa persona. No digo que amar sea temer. Digo amar es pensar que es demasiado maravilloso para ser verdad. Escribo y tacho todo. Es la hora de la claridad, decía Sarah Kane cuando se suicidó.

miércoles 24 de junio de 2009

lunes 22 de junio de 2009



Besé sus ojos, sus labios, mi boca bajó a lo largo de su pecho y rozó el ombligo infantil, el bello animal, el sexo, donde su corazón latía a golpecitos; su olor, su calor me emborrachaban y sentí que mi vida me abandonaba, mi vieja vida con sus preocupaciones, sus fatigas, sus recuerdos gastados.

Simone De Beauvoir.

Sonido Sordo